La creatividad y los bloqueos mentales

 

La creatividad y los bloqueos mentales van de la mano, de hecho, por la psicología y la neurociencia sabemos que son fases complementarias de un mismo proceso. Comprender esta relación es el primer paso para dejar de luchar contra el bloqueo y empezar a utilizarlo a favor. Una vez detectado, es decir que no es un simple parón creativo, debemos poner en marcha los mecanismos de control físico:

  1. Padezco una enfermedad o dolor que pueda influir.
  2. Estoy durmiendo lo suficiente o me levanto cansado.
  3. Tengo una dieta equilibrada y bien estructurada.
  4. Alguna crisis emocional en mi vida: ruptura, soledad o perdida.

Si ninguno de estos factores está afectando a nuestro rendimiento creativo, es posible que estemos ante un agotamiento emocional, para lo que es recomendable revisar nuestra jornada de trabajo:

  • Delimitar claramente la parte del día para crear (frente a otras tareas)
  • Crear un tiempo de descompresión tras el acto creativo.
  • Reequilibrar el proceso mental con algún tipo de juego o afición.
  • Descanso de calidad y ejercicio liberador. Las siestas son reparadoras.
  • Programar oasis a largo plazo, tiempo para uno mismo; como un viaje.
  • Salir de la zona de confort para no acomodarse en las rutinas.

La persistencia de los bloqueos después de planificar nuestros recursos mentales, indica que es de índole emocional, por lo que podemos plantearnos usar una técnica psicológica más avanzada, que se basa en 4 fases.

Fase 1: La Incubación. No pensar es pensar.

La incubación consiste en permitir que la mente descanse sin dirigirla de manera consciente. En este estado, la mente divaga y se activa la llamada Red Neuronal por Defecto, implicada en la asociación libre, la memoria autobiográfica y la generación de ideas novedosas. A simple vista puede parecer una pérdida de tiempo, pero es clave para que el cerebro conecte información de manera no lineal, ya que pone en funcionamiento áreas del cerebro que no participan en los procesos cognitivos, por lo que realizamos un reequilibrío de activación mental. La incubación es un proceso inconsciente altamente eficiente que se puede potenciar a través de:

  • La actitud empática.
  • La apertura al aprendizaje.
  • La escucha activa.
  • La curiosidad sin exigencia de resultado.

Fase 2: La Inspiración. La seguridad emocional.

Uno de los bloqueadores naturales de la creatividad son los conflictos emocionales no resueltos, ya que esconden alguna forma de miedo. Nuestra mente nos lleva a contextos relacionados con el trauma, porque todo proceso creativo implica introspección. Necesitamos eliminar las interferencias para que aparezca la calma creativa. Si nos vemos incapaces de hacerlo solos, es el momento de consultar con un profesional de la salud, ya que forzar la situación solo nos llevara al agotamiento y en consecuente incremento de la angustia.

Fase 3: La Iluminación. La solución aparece sola.

Tras un tiempo de inspiración, es decir, con una mente libre de estorbos y ruidos ajenos al proceso. Empezaran a emerger ideas, forzar la atención es contraproducente. La iluminación aparece cuando dejamos espacio, la paciencia es nuestra aliada. No se trata de pensar más, sino de permitir que el inconsciente haga su trabajo. El momento de iluminación suele vivirse como una sensación clara de encaje o coherencia interna. Y suele ir acompañado de una activación emocional positiva. Es ahí donde la respuesta más acorde irrumpe en nuestra conciencia. Desde la neurociencia se ha observado que la creatividad necesita alternar estados de activación y descanso. Cuando esta alternancia desaparece, el bloqueo aparece como mecanismo de protección.

Fase 4: La Verificación. Razone la respuesta.

La respuesta obtenida hay que validarla poniéndola en contexto, con el resto de los elementos del problema. Es muy posible que haya que retocarala, pero estaremos más cerca de obtener ese “algo” que necesitábamos para seguir avanzando.

La variable principal: la Intuición.

Desde pequeños se nos guía a seguir un modo de pensar lineal, basado en la razón y la memoria y se nos aleja de las decisiones intuitivas, ya que están basadas en la información obtenida de manera implícita por nuestra mente a través de la experiencia, emoción y percepción.

El gemelo maligno: la Impulsividad.

Al ser inexplicable (e incontrolable) la intuición puede resultar incómoda por lo que nuestra mente puede sustituirla por ideas impulsivas. Mientras que la intuición nos completa y nos ofrece un conocimiento nuevo, la impulsividad es fruto del deseo, nos libera de la tensión mantenida. Su aparición no es gradual y sutil, sino que nos arrastra desde lo físico, sin dejar opción al criterio racional y al proceso de verificación. Aprender a diferenciar intuición de impulsividad es una habilidad emocional clave en la creatividad madura.

Conclusión: El bloqueo como forma de ir más allá.

La creatividad y los bloqueos mentales son parte del mismo proceso, los bloqueos son una señal del sistema que indican que algo necesita reajustarse: el ritmo, las emociones o la forma de pensar. Cuando comprendemos el bloqueo, deja de ser un enemigo, se convierte en una fase fértil del proceso creativo. Es posiblemente un hito en el cambio de paradigma, que nos lleva a otra fase de creación y de autoconocimiento.

Si eres un profesional creativo o estudiante en Zaragoza y los bloqueos mentales están afectando tu trabajo, aplicar técnicas de incubación es el primer paso para desbloquear tu potencial en nuestra ciudad.