¿Cuándo acudir a un psicólogo?
En terapia se aprende a afrontar pensamientos negativos y extremos. Ir a la consulta de un psicólogo te ayuda a reducir angustia y malestar, y mejora la forma en que nos enfrentamos las relaciones personales, familiares o laborales. También fortalece los vínculos afectivos y las habilidades parentales. Pero, ¿cuándo acudir a un psicólogo?
Señales que indican cuándo acudir a un psicólogo
A veces sentimos un dolor emocional que no desaparece con el tiempo. Por ejemplo, tras una pérdida o una etapa muy dura. En esos casos, hablarlo ayuda. Compartir lo que sientes ordena el dolor y evita que se convierta en sufrimiento. Llorar no es un problema, pero dejar de hacerlo tampoco significa que todo esté bien.
Ir al psicólogo no es solo para personas con problemas graves. Puedes hacerlo si quieres cambiar, mejorar tu vida, o cuando tienes que tomar decisiones difíciles. Es falso que el terapeuta te diga qué hacer. El trabajo consiste en ayudarte a encontrar tu camino.
¿Qué ocurre en psicoterapia?
La terapia empieza con una entrevista abierta. Se puede hablar de todo: familia, relaciones, el gato o lo que te preocupa. Estas primeras sesiones nos ayudan a conocer tu mundo interior. A veces se hacen pruebas para detectar ansiedad, dependencia emocional o síntomas concretos.
Entonces comienza realmente la psicoterapia. No es magia: no vas a solucionar todo solo por ir. Se requiere esfuerzo. Tendrás que pensar, sentir, hablar. A veces duele, hablar de temas como el miedo, el sexo o la ira cuesta, pero libera. Y te permite reconstruir tu historia con más claridad.
¿Cómo saber realmente cuándo acudir a un psicólogo?
Si te haces esta pregunta, ya hay una razón para consultar. Estas señales también te pueden ayudar:
-
Hay cambios en tu ciclo de sueño o el apetito.
-
Tienes dolores físicos sin causa médica.
-
Sufres taquicardias o ansiedad constante
-
Apatía, tristeza prolongada, enfado excesivo
-
Sensación de descontrol o confusión emocional
Cuando el cuerpo y la mente te dan estas señales, es momento de pensar seriamente cuándo acudir a un psicólogo.
¿Cómo empezar?
1. Puedes empezar por reconocer el problema: identificar y poner en palabras pensamientos, emociones y comportamientos conflictivos.
2. Luego intenta recopilar tu historia personal, que servirá de base al plan de tratamiento.
3. No te engañes, ni evites temas, confidencialidad está garantizada: el Colegio Oficial de Psicólogos de Aragón protege todo lo compartido en consulta.
Nuestras herramientas son la entrevista motivacional, ejercicios de reflexión y registros de pensamientos. Todo para que participes activamente, trayendo dudas y reflexiones a cada sesión.
¿Cuál es el papel del psicoterapeuta?
A diferencia de un médico, la relación emocional con el psicólogo sí importa. La conexión es fundamental. Si no te sientes escuchado, no podrás abrirte, bloqueando así el proceso.
Con el tiempo, la confianza tiene que incrementarse, si eso no sucede y no hay sintonía tras varias sesiones, es mejor cambiar de profesional. Lo importante es que puedas hablar con libertad, sin juicios.
¿Por qué cuesta lo que cuesta una sesión?
La terapia no es solo el tiempo que estás en consulta. También incluye preparación antes y reflexión después. Ten en cuenta que un psicólogo solo puede atender a pocas personas al día. Necesita estar emocionalmente disponible para que la experiencia sea plena, todo esto justifica el precio.
Obstáculos comunes para ir a terapia
-
Prejuicios: No es solo para «locos». También es para crecer.
-
Exceso de aguante: Ignorar el malestar lo empeora.
-
Culpar a los demás: Solo cambiamos si asumimos nuestra parte.
-
Falta de tiempo: Si no estás bien, no puedes cuidar de otros.
Una sugerencia: anota tus reacciones intensas (ira, tristeza, ansiedad) durante una semana. Te dará pistas sobre cuándo acudir a un psicólogo.
¿Cuándo termina la terapia?
Tú decides cuándo comenzar, pausar o cerrar el proceso. Hay personas que necesitan meses. Otras, solo unas sesiones. Y algunas hacen de la terapia parte de su cuidado personal. Lo importante es que recuperes el control de tu vida y aprendas a decidir con más claridad.
Y el Capitán Nemo exclama, el mar no pertenece a los déspotas
En su superficie los hombres podrán aplicar leyes injustas, reñir, destrozarse unos a otros
Pero a 10 metros bajo el nivel de las aguas, cesa su reinado, se extingue su influencia y desaparece su poder
Ahí sólo existe la independencia. No reconozco voz de amo alguno. Soy libre
Veinte mil leguas de viaje submarino. Julio Verne.
Comentarios recientes